EL OBJETIVO DE ESTA PÁGINA

Recuperar los Sermones de San Bernardo de Claraval para facilitar su conocimiento y divulgación. Acompañar cada sermón con una fotografía, que lo amenice, y un resumen que haga más fácil la lectura. Intentar que, al final de esta aventura intelectual, tengamos un sermón para cada día del año. Un total de 365 sermones. Evidentemente, cualquier comentario será bienvenido y publicado, salvo que su contenido sea ofensivo o esté fuera del tema.

sábado, 17 de marzo de 2018

LA TRIPLE SITUACIÓN DEL ALMA

1. El alma pasa por tres situaciones distintas: está en el cuerpo, sin el cuerpo, y nuevamente en el cuerpo. La primera se le concede para hacer penitencia, y las otras dos para recibir el descanso o la pena, según que haya practicado el bien o el mal mientras estaba en el cuerpo. 
 Para hacer penitencia se requieren tres cosas: tiempo, el cuerpo y el lugar. El Apóstol habla así sobre la necesidad del tiempo: He aquí el tiempo propicio, he aquí los días de la salvación. Y sobre el cuerpo dice también: Todos tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo, y cada uno recibirá lo suyo, bueno o malo, según se haya portado mientras tenía este cuerpo. En cuanto al lugar, se expresa así la Escritura: Si el que manda se enfurece contra ti, tú no dejes tu lugar. 
 El tiempo presenta tres dimensiones: el pasado, el presente y el futuro. El que se entrega verdaderamente a la penitencia no pierde ninguno de llos, porque el pasado que tenía perdido lo recupera repasando todos sus años en la margura de su alma; posee el presente por la práctica de las buenas obras; y el futuro perseverando en los buenos propósitos. El Apóstol habla así del pasado: Rescatemos el tiempo, pues corren días malos. Y nos exhorta también a llenar el presente: Mientras tenemos ocasión, trabajemos por el bien de todos, especialmente el de la familia de la fe. El Señor, por su parte, nos da este consejo sobre el futuro: Todos os odiarán por causa mía; pero quien resista hasta el final se salvará.
2.También el cuerpo es necesario para hacer penitencia; porque con él podemos soportar los males y practicar el bien: sufrir por los pecados cometidos y obrar para conseguir los premios de la vida eterna. ¿Cómo puede hacer frutos dignos de penitencia quien carece de cuerpo? Además conviene advertir que la penitencia que se realiza con el cuerpo es breve y suave. Breve porque se acaba con la muerte del cuerpo, y suave porque con la compañía del cuerpo se soporta más fácilmente. No hay duda que sería mucho más pesada si la sufriera sola el alma. Pero al compartir esa carga el cuerpo, cuanto más peso asume éste, más descargada se siente el alma. 
 Igualmente parece útil y necesario el lugar, que no es otro sino la Iglesia del tiempo presente. Quien descuida hacer verdadera penitencia en ella mientras vive en el cuerpo, se verá privado de los remedios de la salvación en el futuro.

RESUMEN
El cuerpo es el lugar adecuado para la evolución espiritual. Su temporalidad hace que el dolor sea pasajero, por lo que suaviza la penitencia. A su vez, la penitencia nos hace recobrar el pasado, vivir el presente y afrontar el futuro. Es una forma de detener el efímero paso del tiempo. 




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