EL OBJETIVO DE ESTA PÁGINA

Nuestro objetivo es recoger la mayor parte de los sermones de San Bernardo de Claraval. Al mismo tiempo, añadir iconos y resúmenes que faciliten la lectura. Progresivamente LAS ENTRADAS SE IRÁN ADAPTANDO A LOS TIEMPOS LITÚRGICOS DE CADA AÑO Y PERFECCIONANDOSE EN CUANTO A SU ORTOGRAFÍA Y A SUS RESÚMENES, de tal manera que su ubicación sea significativa.



Nota(1): Desde Noviembre del 2012 (inclusive) los sermones se van colocando para el día en que fueron redactados. En ese mes llamará la atención que hay dos dedicados a San Malaquías que coinciden con el día de los fieles difuntos. La festividad de Cristo Rey no existía en aquellos tiempos. Fue instaurada en 1925.



Nota(2): Los Sermones sobre el Cantar de los Cantares se agrupan, progresivamente, en el día 1 de Septiembre del 2012

lunes, 7 de octubre de 2013

CUATRO GRADOS DEL AMOR

Hay dos amores fundamentales: el carnal y el espiritual. De ellos proceden estas cuatro maneras distintas de de amar: amar carnalmente el espíritu, amar espiritualmente la carne y amar espiritualmente el espíritu. Se puede precisar una especie de camino y escala del inferior al superior. Al principio los hombres sólo saben amar carnalmente la carne. Y por ello, para que lleguen incluso a amar espiritualmente a Dios, él se hizo carne, conversó y convivió con los hombres y se hizo amar carnalmente de ellos. 
 Cuando quiso entregar la vida por sus amigos ya amaban su espíritu, aunque todavía de una manera carnal. Y en ese sentido se manifestó Pedro al anunciarles su pasión: "¡No se te ocurra eso. Ten compasión de ti mismo!". Mas una vez que comprendieron que el misterio de la redención se realizaría por esa pasión, amaron espiritualmente su carne en la pasión. Y finalmente, al resucitar y ascender aman espiritualmente su espíritu y cantan llenos de júbilo: Antes conocíamos a Cristo según la carne, pero ahora ya no lo conocemos así.. 
 Algo semejante nos ocurre a nosotros. Amamos carnalmente nuestra carne cuando seguimos sus deseos. Amamos carnalmente el espíritu si lo afligimos en la oración, llorando, suspirando y gimiendo. Amamos espiritualmente la carne si la sometemos al espíritu, la ejercitamos en las buenas obras y la vigilamos con discreción. Y amamos espiritualmente el espíritu cuando por caridad posponemos nuestras ocupaciones espirituales al bien del prójimo. 

RESUMEN Y COMENTARIO
 Empezamos por amar nuestra carne, seguimos por amarla espiritualmente y, en fases finales amamos el espíritu, incluso haciendo concesiones a las aficiones carnales. Es el mismo camino de Nuestro Señor Jesucristo, que se hizo carne para enseñarnos el camino del amor que va de lo intranscendente a lo transcendente: de lo cotidiano a lo universal, de lo carnal a lo espiritual. 
Grado I: amar carnalmente nuestra carne.
Grado II: amar carnalmente el espíritu. 
Grado III: amar espiritualmente la carne.
Grado IV: amar espiritualmente el espíritu.

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