EL OBJETIVO DE ESTA PÁGINA

Nuestro objetivo es recoger la mayor parte de los sermones de San Bernardo de Claraval. Al mismo tiempo, añadir iconos y resúmenes que faciliten la lectura. Progresivamente LAS ENTRADAS SE IRÁN ADAPTANDO A LOS TIEMPOS LITÚRGICOS DE CADA AÑO Y PERFECCIONANDOSE EN CUANTO A SU ORTOGRAFÍA Y A SUS RESÚMENES, de tal manera que su ubicación sea significativa.



Nota(1): Desde Noviembre del 2012 (inclusive) los sermones se van colocando para el día en que fueron redactados. En ese mes llamará la atención que hay dos dedicados a San Malaquías que coinciden con el día de los fieles difuntos. La festividad de Cristo Rey no existía en aquellos tiempos. Fue instaurada en 1925.



Nota(2): Los Sermones sobre el Cantar de los Cantares se agrupan, progresivamente, en el día 1 de Septiembre del 2012

viernes, 10 de enero de 2014

LA MANIFESTACIÓN DE CRISTO


La manifestación de Cristo
El Hijo se ha manifestado para ayudarnos e instruirnos. Y es muy capaz de hacerlo, porque es la Fuerza y Sabiduría del Padre. Como Fuerza ayuda y como Sabiduría instruye y educa. La debilidad necesita apoyo y la ceguera reclama enseñanza y doctrina. 
 Y no hay duda que nos instruyó, porque nos impulsó a rechazar la vida impía y los deseos mundanos, para vivir con sobriedad, rectitud y piedad. Nuestra impiedad era la incredulidad, pues no creíamos ni honrábamos a Dios. Y si es piadoso venerar a Dios, es impío rechazarlo. 
 Los deseos mundanos son los bajos apetitos, los ojos insaciables y la arrogancia del dinero, que nos arrastran e inclinan a amar el mundo. El hombre que renuncia todo esto vive sobriamente, dominando los bajos apetitos, los ojos insaciables y la arrogancia del dinero. A medida que progresa en la sobriedad anula una doble embriaguez con una doble sobriedad. La embriaguez exterior es el desenfreno en el placer; y la interior, la invasión de de curiosidad. Contra ellas está la sobriedad exterior, que refrena los placeres, y la interior, que excluye la curiosidad. 
 Así vive el hombre sobriamente para consigo mismo. Y actuará rectamente con el prójimo si le da lo que en justicia le pertenece. Porque la justicia implica inocencia y beneficencia. No hacer el mal es la base de la justicia, y hacer el bien es su consumación.
 La piedad dice relación con Dios. Y consiste en dos cosas: no presumir de nosotros mismos, y confiar totalmente en Dios para superar con él todos los obstáculos del mundo. No desconfiemos jamás de Dios, sino actuemos con plena tranquilidad y confianza. Es el médico bueno y admirable, que bebió el jarabe antes de dárselo a los suyos. Sufrió la pasión y la muerte, y de ese modo consiguió la salud de la inmortalidad e impasibilidad. Con ello nos enseña a beber confiados el jarabe que transmite la salud y la vida. Y como después de su pasión posee la vida eterna, nos infunde la esperanza inquebrantable de que recibiremos eso mismo de él. 
RESUMEN
El Hijo se ha manifestado para enseñarnos el camino. Por una parte para renunciar a los placeres externos y, por otra, para anular la curiosidad interna. La piedad consiste en no presumir de nosotros mismos y confiar plenamente en Dios. 

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