EL OBJETIVO DE ESTA PÁGINA

Nuestro objetivo es recoger la mayor parte de los sermones de San Bernardo de Claraval. Al mismo tiempo, añadir iconos y resúmenes que faciliten la lectura. Progresivamente LAS ENTRADAS SE IRÁN ADAPTANDO A LOS TIEMPOS LITÚRGICOS DE CADA AÑO Y PERFECCIONANDOSE EN CUANTO A SU ORTOGRAFÍA Y A SUS RESÚMENES, de tal manera que su ubicación sea significativa.



Nota(1): Desde Noviembre del 2012 (inclusive) los sermones se van colocando para el día en que fueron redactados. En ese mes llamará la atención que hay dos dedicados a San Malaquías que coinciden con el día de los fieles difuntos. La festividad de Cristo Rey no existía en aquellos tiempos. Fue instaurada en 1925.



Nota(2): Los Sermones sobre el Cantar de los Cantares se agrupan, progresivamente, en el día 1 de Septiembre del 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

SOBRE AQUEL VERSO SÁLMICO: "SE CORROMPEN Y SE HACEN ABOMINABLES"

Se corrompen y se hacen abominables en sus deseos; no hay quien obre bien, excepto uno. Tanto el cuerpo como el alma tienen su propia corrupción. La del alma es triple, y cuádriple la del cuerpo; porque éste se compone de cuatro elementos y el alma consta de una triple energía: la racional, la concupiscencia y la irascible. La razón goza de salud al conocer la verdad, y se corrompe con la soberbia; al corromperse falla en dos campos; en el conocimiento de sí misma y en el de Dios. El deseo se corrompe con la vanagloria, y la ira con la envidia.
 La corrupción del cuerpo recibe el calificativo de abominación, y ocurre de cuatro maneras según los cuatro elementos que lo integran. Efectivamente, las cuatro cosas que corrompen el cuerpo son la curiosidad, la locuosidad, la crueldad y el placer. Y hay cuatro partes del cuerpo que muestran al máximo cada una de estas realidades: en los ojos el fuego; en la lengua el aire, que da forma a la voz; en las manos, hechas para tocar, la tierra; y en los órganos genitales el agua. Esas cuatro pestes corrompen estas cuatro partes: la curiosidad los ojos, la locuocidad la lengua, la cueldad las manos, y el placer la sexualidad. Así se corrompen y se hacen abominables los hombres: corrompidos en su alma y despreciables en su cuerpo. Corrompidos ante Dios y despreciados ante los hombres.
 No hay quien obre bien, excepto uno. Hay cuatro clases de hombres, y de ellos ninguno obra bien, excepto uno. Unos no conocen ni buscan a Dios, y están muertos. Otros lo conocen, pero no lo buscan, y son impíos. Otros lo buscan, pero sin llegar a conocerlo, y son necios. Y otros, finalmente, lo conocen y lo buscan: son los santos, los únicos de quienes puede afirmarse que obran bien.
RESUMEN Y ESQUEMA
Hay cosas que corrompen el alma y otras el cuerpo. El alma se compone de una triple energía:
-La racional: se corrompe con la soberbia.
-La concupiscencia: se corrompe con la vanagloria
-La irascible: se corrompe con la envidia.
La corrupción del cuerpo (abominación):
-Curiosidad: afecta a los ojos.
-Locuosidad: afecta a la lengua.
-Crueldad: afecta a las manos
-Placer: afecta a los genitales.
Hay cuatro clases de hombres:
-Los muertos: ni conocen ni buscan a Dios.
-Impíos: conocen a Dios pero no lo buscan.
-Necios: lo buscan, pero sin llegar a conocerlo.
-Santos: lo conocen y lo buscan.

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